
Generación tras generación, vacas y sementales han ido pasando de propietario en propietario a lo largo de los años. Desde sus inicios, pasando por la adopción de los actuales hierro y divisa por parte de Don Nazario Carriquiri, hasta llegar a la compra de la ganadería por Don Antonio Briones Díaz, estos toros han tejido un extenso entramado genealógico.
La bravura de nuestros toros y su exquisita crianza, nos hacen confiar en su pervivencia futura dentro de una línea genética modernizada para adaptarla a los nuevos cánones de la tauromaquia moderna.
La ganadería, formada a finales del siglo XVIII por D. Javier Guendulain, pasó a su hijo y posteriormente a su nieto. En 1850 pasó a don Nazario Carriquiri, quien adoptó el hierro con el que continúa. En 1883 adquirió parte de la de Espoz y Mina. Los Herederos de Carriquiri la vendieron en 1908 don Bernabé Cobaleda, rehaciéndola en 1925 con vacas y un semental del Corte de la Corte, pasando por distintos propietarios.
En 1988 fue adquirida por don Antonio Briones Díaz, recuperando la primitiva denominación de origen del hierro de Carriquiri, eliminando una parte importante de la ganadería, refrescando la misma con nuevas vacas y sementales de Herederos de Carlos Núñez, Manuel González y Socorro Sanchez-Dalp. En 1995, 1996 y 2000 se adquieren vacas y sementales de Alcurrucén.





